Anno Templi
 
DCCCXCII
 

 

 

 

 
 

Crónica realizada por el Caballero de Capítulo Fr.+ Daniel Solís Martínez, miembro de la Bailía Internacional

Labor humanitaria del Gran Priorato de España en Haití


 

 

 

 

 

 

El Caballero de Capítulo Fr.+ Daniel Solís

 

 

 

 

 

 

 

 


Las noticias devastadoras de que un terremoto había terminado con tres de cada cinco casas en Haití, sacaron el espíritu de solidaridad templario que forma parte del Código de Conducta del Gran Priorato de España de la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalem.
 

Haciéndose eco de esta llamada, los caballeros de capítulo Fr.+ Daniel Solís Martínez y Fr.+ Efraín Gutiérrez Y González, ambos mejicanos integrantes de la Bailía Internacional del Gran Priorato de España comenzaron los trámites para prestar ayuda a los haitianos. El primer paso fue entrar en contacto con la Embajada de Haití en Méjico, que inmediatamente dirigió la oferta de ayuda a la directora de Emergencias de Protección Civil del Distrito Federal, Doña Gloria Vázquez Rangel, encargada de coordinar las acciones de apoyo. Iniciándose los trámites para conseguir los visados, no sin pocas dificultades por las dificultades en los primeros días del terremoto en un país que se quedó sin gobierno.

 

Los miembros del Gran Priorato de España mejicanos no se dejaron amilanar por las dificultades si querían concretar un pequeño movimiento de apoyo solidario, un trabajo a tiempo completo para preparar la logística y la organización; trabajando en varias líneas de acción, gestiones de documentos ante la embajada de Haití, buscar voluntarios con especialidad en emergencias, mandar los apoyos de víveres por medio de las plataformas de instituciones humanitarias, así como buscar los contactos para poder entrar desde Santo Domingo, 10 días después se conseguía de la embajada de Haití en México el permiso para entrar.

 


Duro trabajo en Haití
Hay que agradecer la intervención de los sacerdotes Jesuitas Mario Serrano y Carlos García, de República Dominicana, que nos abrieron las puertas de forma inmediata, gracias a la mediación del sacerdote Pedro Arriaga S. J., de Chiapas.

 

El caballero de capitulo Daniel Solís partió el primero a la República Dominicana, a modo de avanzadilla para concretar la ruta de seguridad de los voluntarios especialistas que vendrían después, y por la necesidad de ayudas fue incorporado a un equipo de distribución de víveres mientras se formaba el equipo que entraría Haití. Posteriormente pasó a formar parte de un equipo de sacerdotes jesuitas; el Padre Ambroise Dorino Gabriel, Director Nacional del área educativa Jesuita Fe y Alegría en Haití,; el Padre José Núñez, Provincial de los jesuitas en República Dominicana y el Padre Max, Ecónomo de la misma Provincia. Supervisando el trabajo establecido con anterioridad por la plataforma de organizaciones AYUDA HAITÍ.

 

Por parte de este equipo se procedió a la supervisión en la frontera, zona franca República Dominicana- Haití, así como la casa de apoyo en el cruce de la frontera y el campamento de ayuda de enfermos y convalecientes del terremoto, en el Orfelinato de Leogane.

 

Ya en Puerto Príncipe el responsable del equipo de ayuda templario mantuvo las reuniones necesarias para nuestro equipo de apoyo, que se estaba organizando por la OSMTJ en Méjico en esos momentos, pudiese entrar cuanto antes en Haití. Tras lo cual se regresó de nuevo a la República Dominicana para recibir al equipo enviado por la Fundación Universidad del Sur, en coordinación con la Fundación Enbit, A.C. Se incorporaron así al trabajo de ayuda solidaria los voluntarios Roger Alay Gómez Rodas, sacerdote; Manuel de Jesús Santaella, cirujano y Laura Elvira Cancino, apoyo en logística y operación.

 


Parte del equipo en un campamento de refugiados
  Este equipo se incorporó rápidamente a las labores solidarias, apoyando las realizadas por la red de organizaciones “Ayuda Haití” en los centros de atención de Cite Aux Cayes, San Luis , Pacot, Orfelinato de Leogane, Canape Vaert, Tosain Loverture, Avenida Martin Luter King, San Luis Gonzaga, Palacio de Artes, Delmas 33/Enfransa , Villa Manresa Aut yo. Además de otros 22 campamentos menores. Por hacernos una idea de la grave situación humanitaria, decir que sólo el campamento Mayor de San Luis Gonzaga, albergaba a 10.300 personas adultas, 58 niños y niñas que perdieron a sus padres, 160 bebes de 0 a 1 año y 12 mujeres embarazadas, muchos de ellos enfermos y necesitados de una carpa de área médica, equipo de atención psicológica, medicamentos y tiendas de campaña.

 

Un importante trabajo el realizado por este equipo de templarios mejicanos que se encontraron en un país con un tejido social inexistente, sin gobierno, con intereses económicos de muchos países. Aunque Haití fue el primer país que logro su independencia, parece que los intereses de terceros impiden su desarrollo.

 

Lo cierto es que los miembros mejicanos de la Bailía Internacional del Gran Priorato de España de la OSMTJ han dado un claro ejemplo de los valores templarios, una oportunidad para creer en la verdad y la justicia, la dignidad del ser humano. Un ejemplo de esperanza, de solidaridad para quienes siguen padeciendo el dolor, la pobreza y la desgracia. Una prueba diaria más para un templario, de dar fe de su compromiso con los demás, de demostrar su capacidad de respuesta, solidaridad y de ayuda al más débil. Si un templario se olvida de esto habrá olvidado los valores de la Orden del Temple.

 

 

 

 
   

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