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Dossier sobre el Temple en la revista
Más Allá
El Temple sigue de moda
29/06/07
Que el Temple sigue estando de moda, es algo que nadie
discute. Cada mes son docenas de libros los que aparecen en
las librerías de todo el mundo, algunos ellos apostando por
fantasías increíbles, pero cuyos ejemplares se agotan
rápidamente.
Si en cualquier buscador
de internet escribimos la palabra templario o temple, son cientos de
miles las páginas dedicadas al tema, tantas que nos seria
imposible no tan siquiera prestar una mínima atención a su
contenido.
La televisión, especialmente los
canales especializados de pago, nos bombardean semanalmente
con programas con mayor o menos acierto histórico dedicados
al Temple o con temas que puedan relacionarse y en los
programas de radios especializados, tampoco son pocas las
referencias al tema.
Por desgracia el Temple esta de moda, vende, y tanta
amplitud de temáticas esta desvirtuando una realidad y lo
que es peor, confundiendo a muchas personas que buscan
equivocadamente en la Orden del Temple algo muy distante a
su realidad.
MONOGRÁFICO REVISTA MÁS ALLÁ
La reconocida revista Más Allá,
que habitualmente aborda temas relacionados con el Temple,
ha sacado estos días a la luz un monográfico que con el
nombre de “Templarios: todos los secretos de los monjes
guerreros” aborda infinidad de temas de interés para los
apasionados por la historia del Temple.

Portada del monográfico sobre el Temple
donde se habla de nuestra web |
En el monográfico trata los
temas tradicionales de la creación de la Orden, el primer
Maestre, el proceso inquisitorial llevado contra la Orden.
También temas curiosos para los neófitos como el simbolismo
templario, los colores y la cruz del Temple, etc.
De gran interés los pequeños
reportajes sobre la geografía templaria en España,
desgraciadamente muchos e interesantes lugares han quedado
olvidados, y de los que poco se escribe, como la enigmática
presencia del Temple en Almería durante diez años
(1147-1157).
No podía faltar el toque de
secretismo y de misterio con el que es habitual envolver
ciertos temas del Temple, tal vez para buscarle un mayor
interés mediático. El bafomet, el tarot, el juego de la oca,
etc.
A pesar del interés de muchos de
los temas abordados, echamos en falta haber abordado a los
diferentes Maestres de la Orden, de sumo interés para los
interesados en el tema, aunque se agradece haber pasado de
la pesada historia de las Cruzadas y sobre todo tocar el
Pergamino de Chinonn, documento que el Vaticano ha rescatado
de su Archivo Secreto y que demuestras, una vez más lo que
venimos diciendo desde hace siglos, que todo fue una
conspiración y que se juzgó y condenó a una noble Orden pos
motivaciones inconfesables de los poderosos laicos y
religiosos de la época.
LA
VERDADERA HISTORIA DEL TEMPLE
Lo cierto es que, a pesar de los
miles de libros, cientos de miles, por no decir millones de
paginas, dedicadas a la Orden; tertulias, programas
televisivos, publicaciones especializadas, etc. la historia
que se nos vende diariamente del Temple es una copia reiterativa de los
mismos temas y en la misma línea.
Parece que el guión establecido
se reproduce una y otra ves en todos los medios y de todas
las formas, un a Orden que surge de la nada, crece hasta
hacerse la organización más poderosa en su momento y se
volatiliza de la noche a la mañana. Si a eso lo sazonamos
con leyendas, misterios, secretos y tesoros, lo convertimos
en algo vendible, de interés y fácil enganche.
Pero por desgracia no es esa la
verdadera historia del Temple, porque aparte de su realidad
histórica, de sus hechos guerreros, de sus innovaciones
económicas y organizativas, de sus construcciones y de
cualquier otro tema, se olvida la base real de todo ello, LA
ESPIRITUALIDAD DEL TEMPLE.
Jamás el Temple hubiera sido lo
que fue sin la férrea fe de sus miembros, su profundo
trasfondo espiritual y su mentalidad receptiva y abierta al
mundo que le rodea, aprendiendo y utilizando de lo que
creían era útil, sin que ello les hiciese cambiar un ápice
de sus planteamientos iniciales.
Ese es el aspecto más descuidado
habitualmente cuando se habla del Temple y que no sólo
equivoca a los que buscan en la actualidad en la
Orden del Temple un lugar equivocado para dar rienda a sus
fantasías, sino que impide que se llegue a escribir, de una
vez, la verdadera historia de la Orden del Temple.
LA
CORTEDAD DEL TÉRMINO NEOTEMPLARISMO
De la misma forma que echamos en
falta que alguien cuente verdaderamente alguna vez la
historia del Temple, abordando todas sus facetas y no
quedándose en los aspectos más vendibles al público.
Lamentamos que una vez tras otra se insista en la
desaparición de la Orden del Temple tras la ejecución en la
hoguera de Jacques de Molay.
Que el Temple esta vivo, muy
vivo, y presente en la actualidad se demuestra precisamente
por el interés que se muestra por el gran público por él.
Unos los harán por su interés histórico, puede que otros
pocos por su fascinación por lo secreto y esotérico, pero lo
cierto es que la gran mayoría de los que se acercan
actualmente al Temple lo hacen por espiritualidad, buscando algo
más con lo que reconfortar su espíritu cristiano en una
sociedad moderna que se desmorona moralmente, carente de
referentes y donde el Temple aparece como algo que está ahí,
sólido y ejemplarizante durante siglos.
Es curioso como se contradicen
los que tercamente insisten en la desaparición de la Orden
del Temple tras la ejecución de Jacques de Molay, por un
lado afirman categóricamente que la Orden desapareció,
mientras que al mismo tiempo, en los relatos históricos que
escriben, nos hablan que en Portugal no paso nada, la Orden
del Temple cambio su nombre por la de Orden de Cristo y
siguió funcionando, eso sí apartados de la casa madre, pero
siguió operando. De cómo en España, salvo pocas excepciones,
los miembros de la Orden se integraron en otras, donde
llegaron a ser mayoría. Lo mismo ocurrió en otros muchos
países europeos, o el caso de Escocia donde formaron parte
de la élite de la sociedad escocesa del momento.

¡Pero que muy vivo! Vela de Armas en 2006 |
¿Es posible que una Orden que
podría tener entre 20.000 a 30.000 miembros activos repartidos por
toda Europa desapareciera de la noche a la mañana? ¿Es
posible que una Orden que, salvo contados lugares, sus
miembros no fueron arrestados ni perseguidos se convirtiese
en humo en días? ¿Es posible que tantos y tantos templarios,
aguerridos y curtidos en mil combates, renegasen de su fe
cuando no lo hicieron bajo el alfanje de sus enemigos?
Evidentemente no.
La Orden del Temple siguió,
evidentemente desconectados muchos grupos de otros, motivo
por el que siguieron una evolución distinta y con una
trayectoria histórica diferente, pero el espirito verdadero,
el profundo espíritu de la Orden, fue pasando de generación en
generación, unas veces a la luz del día y otras en la
oscuridad de las catacumbas, a los que en la actualidad
seguimos defendiendo sus ideales.
Es por ello un error el uso que
se le da a la palabra neotemplario, porque no existe un
nuevo Temple, distinto al anterior, sino que la esencia de
la Orden nos ha llegado hasta nuestros días, con la lógica
absorción de las diferentes etapas históricas que ha vivido,
pero su trasfondo sigue siendo el mismo.
LA TAN
MANOSEADA TRANSMISIÓN
Otro grave error que cometen los
que hablan de neotemplarios es definir dos etapas claramente
definidas, la ejecución de Jacques de Molay y nuestros días,
con un intervalo de varios siglos de vacío en medio de
ambas. Los primeros serian los templarios y los segundos los
neotemplarios.
Parece ser que si no hay un documento escrito donde Jacques
de Molay designase a su sucesor, los miles de templarios que
escaparon a las persecuciones hubiesen desaparecido y
renegado de su Orden y de su fe, algo que es insostenible
por quienes preferían morir antes que renunciar a la cruz.
La historia esta llena de
monarquías, gobiernos, instituciones, partidos y demás, que
en momentos de persecución tuvieron que esconderse durante
años y que cuando han salido de la clandestinidad no poseen
ningún documento legal que les autorice a reclamar lo que
perdieron con anterioridad; a pesar de ello se les ha
reconocido porque con documento o no son fácilmente
identificables.
¿Alguien se atrevería a pedir,
por ejemplo, al Vaticano un documento de transmisión de la
legitimidad de los antiguos cristianos? Por ello no nos
llamamos neocristianos. Lo mismo ha pasado con el Temple,
podremos discutir si la Carta de L’Armenius es o no válida
para justificar la legitimidad de tal o cual organización,
lo cierto es que el Temple no desapareció tras la muerte de
Jacques de Molay y que nos ha llegado hasta nuestros días en
diversas formas.
EL
FUTURO
El problema de la Orden del
Temple actual no es la legitimidad, la transmisión, ni
incluso los hechos históricos que llevaron a su persecución;
el problema de la Orden actualmente es su división, que no
sólo traslada una imagen que abona las ideas que defienden
los que abogan por el neotemplarismo, sino que no permite abordar importantes temas
para irrumpir con fuerza en estos momentos donde la
Cristiandad tan necesitada esta de estos pobres caballeros.
Ese es el gran objetivo en el
que se trabaja desde hace años desde la OSMTJ, curiosamente
desde donde han salido el mayor número de grupos que pululan
por todos los países, es de unificar la Orden del Temple,
haciéndola tan fuerte y necesaria como antaño.
Seguimos esperando que alguien
escriba la verdadera historia del Temple, algo tan extraño
que no se haya producido hasta el momento como la filmación de una
superproducción sobre la Orden del Temple.
EL
TEMPLARIO EN LA ACTUALIDAD
“El templario actual es un
individuo que con actitud decidida y viril decide poner su
voluntad al servicio de Dios con los medios a su alcance por
la lucha para el cumplimiento de la Justicia. En una
editorial de Cuadernos Templarios decíamos: «aprended a
hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado,
haced justicia al huérfano, amparad la viuda» (Isaías,
1:17).
“¿No son esas palabras una
prefiguración, le esencia y verdad de lo que fue y es la
vieja y moderna caballería bien entendida? ".
“La caballería con formas
diferentes tiene la misma sustancia: solo pretende lo de
Isaías, la protección de los débiles y de los desamparados
contra los poderosos. A veces - desgraciadamente - el ropaje
exterior ha desvirtuado los verdaderos fines y se ha quedado
solo en eso, en un ropaje, en un disfraz para permitir o
posibilitar acciones en busca de poder y beneficio personal.
La caballería requiere de una actitud viril, de lucha, cuyo
innegable símbolo es la espada. «Y aquél que no tenga
espada, venda su manto y cómprese una…» (Lucas, 22:36).
“Hay otras formas de lucha
que no derraman sangre, precisamente intentan evitarla…
aunque no siempre lo logran. Ahí están la palabra, la pluma,
la denuncia publica del atropello, la solidariedad, la
caridad y llegado el momento el látigo con el mismo Cristo
ante los mercaderes en el Templo, ante la profanación de la
casa del Padre".
“Ciertamente todas esas armas
aparentemente pacificas pueden, en definitiva, resultar
mucho más letales que la espada… Ese, el de la lucha para
hacer el bien, es el espirito de la caballería. Las formas
acompañan y, afirman el compromiso… Pero sin el fundamento
no son nada. Son nada más que comparsas, lindas de ver en
carnaval".
“Para ello el templario debe
ser un hombre libre y este concepto abarca todo tipo de
dependencia, no solo política y económica, sino
fundamentalmente no debe estar dominado por ninguna pasión o
dependencia interna. Por lo tanto libre en sus actos".
“El templario hace honor a la
historia tanto del Temple como la de su Patria. Sabe que
quien no conoce y ama el pasado no podrá comprender el
presente. Joubert decía que «Nada hace a los espíritus tan
imprudentes y tan vanos como la ignorancia del tiempo pasado
y el desprecio de los libros antiguos». Menos aún puede
proyectar el futuro, tanto para él como para toda comunidad".
“Cuando lucha por sus ideales, el templario no renuncia ante
la adversidad, no se entrega, hoy como antaño no conoce la
retirada si no la ordena el Maestre. Apelando a lo dicho por
Lugones: «convierte el heroísmo en estado normal»,
transforma al valor en un acto cotidiano. Aprovecha los
contratiempos, los obstáculos, las dificultades y estudia
cuál es la bendición en que está envuelta, recordando a los
Sufies. Y luego, como dijera Almufuerte: «Acomete con
fiereza / aún rodando por el suelo / su cabeza».
“Cuando yerra sabe que junto
a él están sus hermanos, sabe que en ellos ha de encontrar
no sólo apoyo y consulta sino también la critica fraterna
encauzadora que lo ayudará a crecer.
“Aunque se siente león, su
imaginación vuela como el águila: para él nada es posible o
imposible, solo espera el momento en que su Maestre diga:
«Dios lo quiere» para atacar. Por contraposición, el
templario solo descansa cuando escucha del mismo Maestre
«¡Albergaos en nombre de Dios!».
“Respeta las canas pues sabe
que a ellas acompaña la sabiduría pero también se emociona
con el llanto de un niño o el dolor de madre. Siente el
papel del hermano mayor en la Creación, por eso no solo
cuida al Hombre, sino también animales y plantas. No caza
por deporte y cuida el hábitat que lo contiene pues no le
pertenece, solo es su administrador.
“Respeta también los ritos en
tanto y en cuanto los mismos sirven para refirmar sus
convicciones pero no encuentra satisfacción en el rito vacío
que lo ve más propio de comparsas de carnaval que de
templarios.
“Es fiel a su credo pero
abierto a toda creencia a la que observa con respeto y sana
curiosidad.
“De los tres votos
tradicionales mantiene el de obediencia a sus superiores
jerárquicos y ha reemplazado los otros dos por templanza.
Honra a los padres y maestros, considera a los Caballeros
camaradas como hermanos, desprecia la soberbia, petulancia,
corrupción, opulencia, especulación y usura, la inmoralidad,
y capitalismo salvaje que somete a los hombres a una nueva
forma de esclavitud. Es fiel a la verdad y a la palabra
empeñada. Ejerce vocación de servicio y lo hace con honor y
alegría. Evita la murmuración y la maledicencia.
“Sin duda, con tantos
enemigos ocultos incorporados por la civilización moderna,
es más difícil ser templario en el Siglo XXI, que
contemporáneo de Molay.”
Por Fr.+ Horacio Amadeo Della Torre
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