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Templarios de todo el mundo recuerdan en París el DCXCIII
aniversario de la muerte del Gran Maestre Jacques De Molay
03/04/07

Presidencia del acto a cargo de los delegados |
Delegados de 18 países, en
representación de sus prioratos nacionales, se dieron cita,
desde el sábado 17 de marzo, en París para recordar la
muerte de Jacques de Molay, Gran Maestre de la Orden del
Temple. Encabezados por las banderas nacionales de sus países,
templarios de Alemania, Estados Unidos, Bélgica, República
Checa, Italia, Suiza, Finlandia, Rumania, Inglaterra,
Holanda, Grecia, Perú, Portugal, España, Ucrania, Suecia,
Escocia, Francia; asistieron el sábado a una misa por
Jacques De Molay en el Sagrado Corazón de Montmartre, para
seguidamente celebrar un almuerzo de hermandad en las
Hermanas Benedictinas. Por la tarde se llevó a cabo una
visita al Castillo de Versalles. Al día siguiente, domingo 18 de marzo de 2007, día de la
conmemoración de la muerte de Jacques De Molay en la
hoguera, representantes de los prioratos y grandes prioratos
de estos 18 países arribaron en barca al mismo lugar donde
se dio muerte a nuestro Gran Maestre. Revestidos con los
mantos y cruces del Temple y acompañados por la música de
gaitas de los hermanos llegados de Escocia, se celebró una
breve ceremonia junto a la placa conmemorativa en el mismo
lugar del suplicio de Jacques de Molay. Unidos de la mano en una gran cadena humana, se dirigieron
unas palabras en recuerdo de la injusticia cometida contra
la Orden del Temple y su Gran Maestre, Jacques De Molay,
para lanzar, seguidamente y de forma simbólica, una rosa
blanca en el Río Sena para que el mismo llevase el mensaje
de tristeza de los templarios lo más lejos posible, pero que
al mismo tiempo sirva al mundo de mensaje esperanzador.

Cadena de templarios en honor a De Molay |
Evidentemente los que quisieron acabar con la Orden del
Temple no lo consiguieron, casi setecientos años después los
sucesores de Jacques De Molay le han recordado en el mismo
lugar de su suplicio, lanzando un mensaje esperanzador y de
fraternidad a todos los cristianos del mundo. El Temple esta
vivo, muy vivo, al igual que su mensaje ancestral y a la
espera de que el honor de la Orden y de sus caballeros sea
reconocido y restituido en nuestros días. |
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