Anno Templi DCCCXC

 

 

 

Nuevamente se relaciona al duque de Anjou con el Temple
 

Una sorprendente noticia, donde se relaciona al duque de Anjou con el Temple, ha trascendido recientemente en los ambientes templarios.

Sin ningún tipo de posicionamiento por parte del Gran Priorato de España y con la única intención de mantener informados a nuestros lectores, damos cuenta de ella en nuestras páginas.


27/03/07


S.A.R. Louis Alphonse de Bourbon,
duc d’Anjou

Una noticia, donde se relaciona a SAR Luis Alfonso de Borbón con la Orden del Temple, esta volviendo a circular nuevamente en ambientes templarios.

 

Sin ningún tipo de posicionamiento sobre ella, no tenemos más remedio que hacernos eco de la misma, con la simple intención de mantener debidamente informados a nuestros miles de lectores de habla hispana.

 

Según hemos podido conocer, en algunos círculos próximos al duque de Anjou, se ha llegado a hablar recientemente de la posibilidad de que S.A.R. Luis Alfonso de Borbón pudiese ser elegido como el próximo Gran Maestre de la Orden del Temple.

 

 La noticia, aunque proviene de buenas fuentes, no ha podido ser confirmada por nuestra redacción. Al parecer se trata de alguna proposición de algunas personas de su círculo, aunque ciertamente no es nueva. Se sabe a ciencia cierta que hace algún tiempo se barajó esta idea entre sectores de la Orden del Temple y que previsiblemente se le ofreció esta posibilidad. La novedad radica en que sea en estos momentos.

 

Noticias y comentarios similares, algunos con datos muy concretos, sobre el duque de Anjou son habituales en círculos de los legitimistas franceses y ordenes de caballería. Incluso en más de una ocasión se ha llegado a afirmar que S.A.R. Luis Alfonso de Borbón era el actual protegido del Priorato de Sión, sino era ya su Gran Maestre, como primogénito de la dinastía davídica.

 

LAS BUENAS RELACIONES DE LOS ANJOU Y EL TEMPLE

 

Como es sabido, S.A.R. Luis Alfonso de Borbón ostenta en la actualidad el titulo de Duque de Anjou, una casa que históricamente no ha estado muy alejada de la Orden del Temple. Recordemos que Leonor de Aquitania casó a su hija, la condesa María de Champagne, con el conde Felipe de Flandes, primo hermano del rey de Jerusalén Balduino IV, «el leproso». Felipe de Flandes pertenecía al linaje de los Anjou y había estado en la Ciudad Santa en 1177, apoyando a Balduino IV, hasta el punto de que se barajó su nombre como posible sucesor suyo. Era nieto de Fulco de Anjou, un templario de la primera hornada que participó en el famoso cónclave de Troyes (1104) y que asimismo fue rey de Jerusalén entre 1131 y 1141. Todo esto sucedió en Troyes, donde se reconoció a la Orden del Temple como Milicia de Cristo.


Templario

 

Incluso el escritor Juan G. Atienza ha utilizado la relación de la Casa de Anjou con el Temple como base de su novela “El Compromiso”, una trama de historia ficción donde mosén Rubí de Bracamonte, almirante mayor del reino de Francia que vino a Castilla durante el reinado de Juan II y que fue el encargado, dentro de la trama novelística que nos propone Atienza, de llevar a cabo dos misiones comprometidas por mandato del duque de Anjou: encontrar una definitiva ubicación geográfica para el perseguido pueblo judío y reconstituir la extinguida Orden de los templarios en el afán de crear un Templo Secreto y conspirativo.

 

También la Casa de los Anjou se ha relacionado con el linaje del Rey David en multitud de ocasiones, pues siempre se ha relacionado con la dinastía sagrada a los Plantagenet, que llevando el título de Condes de Anjou, fundaron en 1154 esta dinastía en Inglaterra. Volviendo a cruzar sus linajes con el matrimonio de Enrique II Plantagenet, Conde de Anjou, y Rey de Inglaterra, con la Duquesa Leonor. Dando lugar a personajes tan famosos como Ricardo Corazón de León o Juan sin Tierra.

 

El propio Wolfram Von Eschenbach, en Parzival, incluye el linaje de los Anjou cuando el caballero que encuentra el Grial dice a su padre “un héroe extraordinario, un Anjou de esclarecida estirpe”.

 

UN MAGNÍFICO CANDIDATO

 

Sin lugar a dudas en la figura de S.A.R. Monseñor Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú inciden muchos aspectos históricos, dinásticos y personales que le hacen aparecer como un atractivo candidato para encabezar una Orden del Temple cada vez más pujante.

 

El duque de Anjou, con poco más treinta años, después de pasar por el Liceo Francés, estudio Ciencias Empresariales y Económicas y "master" en Finanzas en CUNEF, trabajó como gestor de patrimonios en dos entidades financieras internacionales, como BANIF. Actualmente trabaja para BNP, Banca Nacional de París, como gestor de patrimonios y asesor de inversiones. Desde que se casó con la venezolana María Margarita Vargas, ayuda en los negocios de su bimillonario suegro Víctor Vargas.
 

Víctor Vargas es el dueño del Banco Occidental y de múltiples empresas. El padre de Margarita estudió finanzas en Estados Unidos e inició su trayectoria profesional en la banca. Una actividad que une a Víctor Vargas y al heredero de la corona francesa.

 

Habla perfectamente varios idiomas, fundamental para dirigir una orden con carácter internacional y su matrimonio con una importante familia venezolana le permitiría mantener el contacto permanente con los templarios de uno y otro lado del Océano Atlántico.

 

Es evidente que Luis Alfonso de Borbón, al que llaman el “príncipe sin trono”, ha heredado de su padre -además de su disciplina, seriedad y organización-, su pasión por las finanzas. Los que han tenido y tienen relación personal con él le califican como un joven muy trabajador y responsable, otro aspecto de importancias para acceder de la Orden del Temple.

 

A la muerte de su padre, Alfonso de Borbón Dampierre, duque de Cádiz, en enero de 1989, y dado que su hermano mayor, Francisco, había fallecido en 1984 en un accidente automovilístico, Luis Alfonso pasó a ser duque de Anjou.


SAR Luis Alfonso de Borbón
 y su esposa
Maria Margarita Vargas

 

Tres años más tarde, en 1992, asumió sus compromisos dinásticos como jefe de la Casa de Borbón de Francia, por lo que es gran maestre de las antiguas órdenes reales francesas, como la del Espíritu Santo, de la que fue creado caballero por su progenitor.

 

En junio de 2000 fue admitido como caballero en la Orden de Malta, cuyo uniforme vistió en su enlace matrimonial.

 

Después de su matrimonio con María Margarita, una joven licenciada en Pedagogía, trasladó su residencia a Venezuela. Aunque sus desplazamientos a Francia son muy constantes y cada vez lleva a cabo un mayor número de actos públicos.

 

Como Duque de Anjou fue recibido en calidad de Bailío de la Gran Cruz de Honor y Devoción, distinción reservada a los jefes de Estado y de Casas Reales. La ceremonia, celebrada en Versalles, supuso su reconocimiento como jefe de la Casa Real francesa por parte de la nobleza de aquel país. Los legitimistas franceses ya le reconocen con el sobre nombre de Luis XX.

 

EL REY LUIS XX

 

Luis Alfonso Gonzalo Víctor Emmanuel Marco de Borbón y Martínez-Bordiú, S.A.R. Louis Alphonse de Bourbon, duc d’Anjou, como figura en su pasaporte francés, nació en Madrid el 25 de abril de 1974. Es reconocido por los legitimistas monárquicos franceses como Prince Louis de Bourbon y en caso de acceder al trono seria denominado Louis XX.

 

La sucesión dinástica francesa pasa, viéndola muy someramente, desde Luis XVI a Luis XX de la manera siguiente: Luis XVI fue guillotinado en 1793.

 

Su hijo el Delfín Luis (XVII) murió encerrado en el Temple en 1795. Sucede entonces Luis XVIII, hermano de Luis XVI, que fue Rey de Francia desde 1814 a 1824.

 

No tuvo hijos. Sucedió por eso un tercer hermano de Luis XVI y de Luis XVIII: Carlos X, Rey de Francia desde 1824 a 1830, en que fue destronado. Murió en 1836. La sucesión pasó a su hijo mayor el Delfín Luis, antes Duque de Angulema, llamado por sus fieles Luis (XIX). Falleció sin hijos hacia 1845. La Casa de Francia recayó entonces en un sobrino del anterior: Enrique V, Conde de Chambord, hijo del Duque de Berry, asesinado en 1820. Este último Rey de Francia murió sin hijos en 1883.

 


El Príncipe Luis XVII

La sucesión pasó a los carlistas españoles: Carlos VII, Jaime III y Alfonso Carlos. Acabada la dinastía carlista, la sucesión legítima francesa recayó en la rama alfonsina, es decir, en el destronado Alfonso XIII, luego en su hijo Jaime, duque de Segovia y de Anjou, y luego en su nieto Alfonso, duque de Cádiz y de Anjou. Muerto este, el Jefe de la Casa de Francia es Luis Alfonso de Borbón.

 

Los que ponían en duda su legitimidad sufrieron un descalabro hace unos años, cuando las investigaciones de Jean Jacques Cassiman y Bernard Brikmann desvelaron, por medio de análisis de ADN, la muerte de Luis XVII y la falsedad de las teorías de su fuga de la Prisión del Temple en París.

 

Las pruebas de ADN confirman que el pequeño de 10 años que el 8 de junio de 1795 murió de tuberculosis en la prisión parisina del Temple era, efectivamente, el Delfín, Luis Carlos de Francia, Luis XVII, el hijo de los guillotinados Luis XVI y María Antonieta. Uno de los mayores misterios de la Revolución Francesa quedaba desvelado al tiempo que las aspiraciones a un hipotético trono de Francia de quienes se decían sucesores del Delfín quedaban en el alero. En libro “El rey perdido de Francia” (2000), a lo largo de sus 352 páginas la escritora y productora de documentales Deborah Cadbury reconstruye milimétricamente la investigación por la que el belga Jean-Jacques Cassiman y el alemán Bernard Brinkmann desvelaron las dudas sobre el final de Luis XVII. Investigaciones que favorecen la causa de los legitimistas franceses y a SAR Luis Alfonso de Borbón.

 

¿CUÁL EL TRASFONDO?

 

La veracidad de la noticia no podemos constatarla en este momento, pero lo que no se puede discutir es que quienes la han lanzado lo han hecho en el momento oportuno, lo que nos permite albergar la sospecha de que es algo urdido y planeado y no circunstancial.

 

Desde la reaparición de la Orden del Temple en 1705 de la mano del Duque de Orleáns, que convocó el Capítulo Internacional de Versalles y dio el certificado de nacimiento a la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalem (OSMTJ), el crecimiento de la misma ha sido constante. Durante la mitad del Siglo XX, la OSMTJ se ha ido extendiendo como un reguero de pólvora en prácticamente todos los continentes, especialmente en América y Oceanía, sin olvidar la columna vertebral de la misma en Europa, también en la llamada del Este.

 

Pero lo ilógico de la situación es que mientras el número de ingresos a la OSMTJ asciende año tras año, superando en la actualidad varios miles de miembros repartidos por todo el mundo, y tener Grandes Prioratos y Prioratos, Bailías y Preceptorías prácticamente en todos los países con arraigadas tradiciones cristianas, la desunión entre sus miembros ha sido una constante desde que finalizó la II Guerra Mundial.

 

Así, en la actualidad, nos encontramos con una OSMTJ continuista de la Orden refundada por el Duque de Orleáns en 1705, que sería la que se posiciona al lado del SAE Gran Maestre y Príncipe Regente Fernando Pinto de Sousa Fontes, de la que forman parte la practica totalidad de los prioratos europeos y gran número de otros países y de la que generalmente todos admiten que, además de haber sufrido el más rápido crecimiento e implantación mundial, conserva mejor la tradición y pureza que se pudo rescatar en 1705. A esta línea pertenece al Gran Priorato de España - Priorato Magistral de la OSMTJ.


¿Luis Alfonso de Borbón
Gran Maestre del Temple?

 

Por otro lado la llamada rama americana, escisión que se produjo al no reconocer una parte de la OSMTJ como Gran Maestre de la Orden a Fernando Pinto de Sousa Fontes, cuyo padre no abandonó la Regencia que asumió para salvar a la Orden y sus archivos durante la II Guerra Mundial, cediéndole la Regencia a su hijo. OSMTJ que históricamente vienen exigiendo su renuncia y la convocatoria de un Capítulo Internacional que nombre un Gran Maestre, siguiendo las costumbres y tradiciones de la Orden del Temple, y que unifique a todas sus ramas.

 

Lo cierto es que tras muchos años de escisiones y de trabajar líneas separadas, el escenario comienza a cambiar. La OSMTJ continuista, europea, sigue sin abandonar su convicción de que legitimidad de la OSMTJ viene dada por las credenciales del actual Gran Maestre y Príncipe Regente de la Orden, que nos remontan documentalmente por lo menos hasta 1705. Pero al mismo tiempo se unifican criterios entre todos los Prioratos que la forman tendentes a la reunificación de los templarios en una única orden.

 

También en la rama americana comienzan a surgir muchas voces en la misma línea que sus hermanos europeos y en tal sentido se han pronunciado en sus reuniones internacionales. Desde la reunión llevada a cabo en 2005 en París, precisamente en el CCCº aniversario de la creación de la OSMTJ, se llevó a cabo la segunda reunión de la Asociación Internacional de Caballeros Templarios, primer intento de unificación entre los europeos, que dio sus frutos al establecerse un programa de actuación común que esta dando sus frutos. Lo mismo sucede en la rama americana.

 

NUEVOS ESCENARIOS

 

A este escenario de movimientos dentro de la Orden del Temple, se le suma otro dato clave, que creemos ha influido, y mucho, en que esta noticia salte en estos momentos. El interés del Vaticano por arreglar el desaguisado cometido contra la Orden del Temple lo antes posible, en unos momentos en los que más necesitado esta en contar con buenos apoyos de cristianos leales y fieles, como lo han demostrado durante estos siglos los caballeros templarios, que a pesar de ser repudiados por la Iglesia Católica, se han mantenido firmes en sus creencias cristianas.

 

La noticia, guardada celosamente en secreto, salta a la prensa inglesa, de la que posteriormente se hacen eco otros medios de comunicación internacionales, el actual Papa Benedicto XVI, siendo Prefecto Emérito para la Conservación de la Doctrina de la Fe, habría contactado con historiadores y archiveros de la región de Hertfordshire con el fin de recabar información sobre la Orden del Temple y muy especialmente para conocer quienes serian sus legítimos herederos.

 

Todo indica que las incesantes peticiones de importantes sectores cristianos, culturales y templarios actuales, junto a la necesidad de la Iglesia de contar con todos sus recursos antes los constantes acosos y ataques que recibe en todos los frentes, está minando la reticencia vaticana a revisar el proceso que suspendió la Orden del Temple. Desde estos sectores se pide al Vaticano la apertura de un proceso de revisión de la causa contra el Temple que termine, debido a las pruebas cada día mas apabullantes de que se trató de una conspiración sin base alguna, con una declaración pública de disculpas, la restitución del honor de los Caballeros Templarios y el reconocimiento de la Orden del Temple actual.


Última reunión internacional de la OSMTJ
en Bucarest 2006

 

Y el primer paso se dio en 2006, pocos meses después de que monseñor Mauricio Parmegiani, negara su existencia, el Pergamino de Chinon es publicado en la propia Web del Vaticano, tras ser desempolvado del mismísimo Archivo Secreto Vaticano. En el documento, el papa Clemente V reconoce haber tomado una decisión ambigua, suspender a la Orden, al no poder hacer frente a la presión que recibía del Rey Felipe El Hermoso. También hace mención el documento a que las declaraciones de herejía fueron arrancadas a los templarios bajo tortura, tachando de “chantaje” la actitud de la monarquía francesa.

 

Y por si todo esto fuese poco, nadie se atreve a negar que existen contactos “no oficiales” entre dignatarios de la OSMTJ y autoridades Vaticanas, serían unos contactos primarios, de tanteo, pero sin duda de acercamiento.

 

Sin lugar a dudas que personas del círculo más próximo a SAR Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú han pensado en él como ese interlocutor que busca el Vaticano para rehabilitar la Orden del Temple oficialmente, aunque en la practica la convivencia y ayuda mutua entra Iglesia Católica y OSMTJ sea en lo cotidiano una realidad, sería un espaldarazo para dar carpetazo definitivo al penoso legajo de la Orden del Temple que quema ya desde hace mucho en el Vaticano y que serviría, al mismo tiempo, para desactivar todas las teorías conspiratorias, pseudomasónicas y esotericas tan de moda en los últimos años y que tanto perjudican al Temple.

 

LAS DIFICULTADES

 

Lo cierto es que el Duque de Anjou no tiene un camino fácil para ser el referente de las Orden del Temple y el artífice de su reunificación y aceptación definitiva por la Iglesia Católica. Primero debería contar con el apoyo del actual Gran Maestre y Príncipe Regente de la OSMTJ, SAE Fernando Pinto de Sousa Fontes y en segundo lugar de la aquiescencia de los priores y grandes priores.

 

Tampoco estaría claro que pasaría con los miembros de la OSMTJ que forman parte de otras iglesias cristianas (luteranos, anglicanos, etc.), sin olvidar que también dentro de la Iglesia Ortodoxa, tanto de rito griego como ruso, hay prioratos de la OSMTJ.


SAR Luis Alfonso en acto oficial

 

Y no es que sea preocupante, pero el tema del patrimonio rapiñado a la Orden del Temple tras el inicio de las persecuciones, juicios y asesinatos posteriores, también debería obligar a un acuerdo. No es que la OSMTJ reclamase ese patrimonio, que por otra parte sería un complicadísimo pleito judicial sin fin, sino el de haber un gesto simbólico de compensación por lo acaecido, que entre otras cosas contemplaría la cesión de alguna propiedad para la ubicación de la Casa Oficial del Temple en Jerusalén.

 

Los que apuestan por el desembarco del duque de Anjou en la Orden del Temple hablan de un acercamiento en tres fases:

 

1.- Preparación del terreno entre los integrantes de la OSMTJ y la aceptación del actual Gran Maestre y Príncipe Regente, esperando el momento más adecuado y que no genere problemáticas o rupturas.

 

2.-  Una segunda fase en la que se debería ofrecer oficialmente al SAR Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú su ingreso en la OSMTJ.

 

3.- Finalmente se convocaría el Capítulo Internacional de la OSMTJ, donde además de aprobar nuevos Estatutos y elegir Gran Maestre, seria el punto de partida de una nueva refundación de la Orden del Temple, que algunos sectores Vaticanos no dudan en echar de menos en estos momentos, con unas tareas y objetivos claros y adecuados a los tiempos en que vivimos, pero claramente fundamentados en lo que ha sido la línea del Temple a lo largo de su historia y para lo que fue creado.

 

El detalle o curiosidad histórica sería que, en caso de que esta noticia se materializase algún día, un rey francés, monarquía que persiguió a la Orden del Temple, sea ahora quien la haga florecer de nuevo o de una Iglesia que no supo defender a los suyos por las presiones políticas del momento, vuelva a confiar en una Orden del Temple a la que siempre recurrió en los momentos más difíciles de la cristiandad, como podría suceder en estos momentos.

 
 
 
   

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