|
Fanatismo peligroso
22/09/06

Islam: Violencia y religión |
La falsa polémica suscitada con las diferentes
interpretaciones que se han querido dar a las palabras efectuadas por el Papa
Benedicto XVI en su último viaje a Alemania durante su discurso en la
Universidad de Ratisbona, han vuelto a sacar a la luz el fanatismo que domina el
Islam en nuestros días.
Un fanatismo sectario y
violento que sin descaro utiliza un doble rasero al exigir
disculpas a cualquiera que advierta públicamente, como ha
sido el caso de Benedicto XVI, de la locura donde los
dirigentes islámicos están llevando a sus seguidores
mientras que diariamente profieren gravísimos insultos
contra los cristianos, se les persigue y se les ejecuta, sin
que nadie alce la voz por tamaños crímenes.
El Papa sólo ha ejercido su
derecho a expresar su opinión sobre algo que muchos expertos
están llamando la atención desde hace tiempo y escasos
lideres internacionales han prestado atención, la
radicalización de un mundo islámico en guerra para convertir
a su religión a todo el mundo o rebanarle el cuello por
infiel y pecados, hablando es su mismo lenguaje.
Por mucho que se quiera
ocultar es evidente, y ahí están los hechos, que en nuestros
días existe una “guerra entre civilizaciones”, una guerra
desigual donde una civilización, la islámica en poder de una
élite fanatizada, intenta imponerse a otra utilizando toda
clase de medios.
Para hacernos ver algunos
aspectos de esta guerra tan desigual, publicamos
seguidamente un artículo aparecido en periodistadigital.com.
¿ALIANZA CON LA CIVILIZACIÓN ISLAMISTA?
Fuente:
periodistadigital.com.
Frente a las opiniones, los datos
son irrefutables: el Islam provoca miles de muertes al año.
78 millones de cristianos, perseguidos en 26 países
musulmanes, por ejemplo. Además, mujeres adúlteras son
lapidadas por unas leyes despiadadas. Decenas de
homosexuales son sacrificados por practicar unas prácticas
sexuales que se consideran pecaminosas... Estos son los
datos constantes y sonantes.
La Junta Islámica de España
considera que el discurso del Papa Benedicto XVI “revela una
profunda ignorancia del Islam”. Aunque eso, claro está -y si
no, a los hechos-, depende de quién interprete la religión
islámica.
Según el Informe 2006 sobre
Libertad Religiosa Internacional, en Arabia Saudita no sólo
se prohíbe la propagación de enseñanzas de otras religiones,
sino también de interpretaciones del Islam que no estén de
acuerdo con la oficialmente aceptada, el Hanbali.
Las leyes que derivan de esta rama
discriminan explícitamente a cristianos, judíos e hindúes.
Por ejemplo, mientras un hombre musulmán recibe el 100% de
la indemnización correspondiente tras ganar un juicio, un
cristiano sólo percibe el 50%.

La evidente guerra entre civilizaciones |
Esta es la información que dan
Idioia Sota y Félix Cerezo en la revista Época.
Pero esto es pecata minuta al lado
de los arrestos de cristianos que registra el informe. O los
casos de imanes que han elevado oraciones, durante el último
año, para que murieran los judíos y cristianos en este país.
Sin las interpretaciones radicales
del Islam, probablemente en Afganistán no existiría una
comunidad de entre 500 y 8.000 cristianos que vive su
religión con absoluto secretismo.
Seguramente, no se leerían
noticias como el asesinato a palos, en noviembre de 2005 en
Irán, de un hombre que se había convertido al cristianismo
hacía 10 años y la represión y maltratos a que se han visto
sometidos otros cristianos en aquel país; además de los 10
arrestos registrados.
En octubre de 2005, un musulmán
atacó a varios seguidores de Cristo en la puerta de una
iglesia en Egipto, porque según él, “habían ofendido al
Islam”. En abril, algunos pirómanos quemaron una iglesia
cristiana.
Y en Marruecos, la comunidad de
cristianos expatriados -católicos y protestantes-, que suman
unos 25.000 fieles en Casablanca y Rabat, goza de libertad
de culto, aunque sufren cierto ostracismo social. El
Gobierno prohíbe también la distribución de material
cristiano, las reuniones de fieles de las Iglesias católica
y protestante, y predicar estas religiones.
Aunque los abanderados de la
guerra contra el kafir, el infiel, son una minoría frente a
los 1.300 millones de musulmanes del mundo, llevan la voz
cantante.
En total, según el periodista
Antonio Socc en su libro Los nuevos perseguidos, 78 millones
de cristianos son rehenes en 26 países musulmanes.

Los fanáticos han hecho del Islam ejemplo de
falta de respeto a los derechos humanos |
Sin embargo, las versiones
radicales del Islam no se quedan ahí. También a sus fieles
procuran imponerles la fe a golpe de espada. Amnistía
Internacional recoge en un informe los países en los que se
han dictado sentencias de lapidación y castigos corporales
que constituyen penas crueles, inhumanas o degradantes,
entre 2000 y 2002. Así, Afganistán condenó a 30 personas (20
de ellas, mujeres) a penas de flagelación.
En Arabia Saudita, se tuvo
noticias de 34 casos de amputación. Y, en 2000, se extirpó
el ojo izquierdo a un egipcio acusado de echar ácido sobre
un compatriota y causarle daños precisamente en el ojo
izquierdo.
En Emiratos Árabes Unidos, se
impuso la flagelación a 18 personas. Once de ellas eran
extranjeras.
Las autoridades iraquíes aprobaron
a mediados de 2000 la aplicación de penas de amputación de
la lengua por calumnias u observaciones ofensivas sobre el
presidente o su familia. Además, comenzaron a castigarse con
pena de muerte la prostitución, la homosexualidad, el
incesto y la violación. Y así, Pakistán, Nigeria, Somalia,
Sudán, Yemen, Irán...
Precisamente en Irán, los grupos
feministas denuncian que, en estos momentos, seis mujeres
permanecen a la espera de morir apedreadas en diferentes
cárceles del país.
Por el momento, la presión
internacional y las quejas de algunos parlamentarios están
consiguiendo congelar las sentencias, pero nunca revocarlas.
En el caso de Ashraf Kolhari, los jueces no han esperado a
que cumpla los 15 años de condena para firmar la sentencia
de muerte, tal y como marca la ley. “Apenas han pasado cinco
años y ya quieren lapidarla. Que esperen a que cumpla su
pena íntegra”, reclama Shadi Sahr, abogada que defiende de
manera voluntaria a Kolhari.

El fanatismo institucionalizado |
El Código Penal iraní es muy
específico con respecto al modo en que se debe llevar a cabo
la lapidación. En su artículo 102, explica que los hombres
deben ser enterrados hasta la cintura y las mujeres, hasta
el pecho. Y en su artículo 104, determina que las piedras no
han de ser tan grandes como para matar a la persona de uno o
dos golpes, ni tan pequeñas como para no poder ser llamadas
piedras.
Se ve que tenía razón Said Raja’i-
Korassani, delegado permanente de Irán en la ONU, cuando
decía en 1985: “El concepto de derechos humanos es una
invención judeocristiana, y es inadmisible para el Islam."
|