| La ciudad condal fue un enclave excepcional para la Orden del Temple en los siglos XII, XIII y XIV. El Temple en Barcelona: La Casa de Barcelona 12/12/09 La ciudad condal fue un enclave excepcional para la Orden del Temple en los siglos XII, XIII y XIV. Algunos autores señalan que el primer emplazamiento fue en el año 1150 en lo que actualmente es la Casa de l’Ardiaca (Casa del Archidiácono), fecha en que la Orden del Temple posee "La casa de Barcelona" en la que reside el Gran Maestre de España y de Provenza Pere de Rovera. Joan Amades, afirma que, construyeron una casa fortaleza adosada a la muralla al final de la actual calle del Bisbe (Obispo), hoy Instituto Municipal de Historia. Con el paso del tiempo ya no era precisa aquella fortaleza para proteger el acceso al recinto amurallado de la ciudad dado que el peligro musulmán se había extinguido. Además , la proximidad de la sede del Obispado, con el que tuvieron algunas fricciones dada la autonomía templaria confirmada por la bula papal Militia Dei, les hizo trasladarse al otro extremo del recinto amurallado cercano al castillo del Regomir. Esta ubicación nueva permitió que el 23 de abril de 1134 Bernat Ramón de Massanet y su hijo Berenguer realizaran la donación, al otorgar "la mitad de las casas, con la muralla y las torres, con un patio y un pozo, situadas al lado meridional de la ciudad, en las llamadas Casas de Gallifa y cerca del castillo de Regomir. Junto a éstas se sumaron otras cercanas al primer enclave, Sant Boi de Llobregat y la montaña de Montjuic. El Comendador de Palau- solità, en el año 1282, se traslada a Barcelona para fijar su residencia. El motivo y el interés de la Orden, era estar cerca del centro de poder de La corte de Barcelona. La encomienda del Vallés se quedó como lo que siempre había sido y continuó siendo, un emplazamiento eminentemente agrícola, sin perder por ello la titularidad y ser oficialmente la encomienda de Barcelona, una prolongación de la de Palausolità. Ambas encomiendas estuvieron administradas por el mismo preceptor con el título de “Comendador de Barcelona”, si bien en algunos documentos se indica también como “comendador de Palausolità”. Un ejemplo lo encontramos en la escritura rubricada por B. de Burg. En 1262, ofreciéndose en cuerpo y alma al Temple de Barcelona poniéndose en manos de Pere Penyoret comendador de Palausolità ( pergamino 1.691- Jaume I, Archivo C. de A.).  Planta baja del Palacio Real Menor, según un plano realizado en el año 1852 (Archivo de Palau). | A finales del siglo XII y principios del XIII comenzaron a poblarse distintos puntos en las afueras de la ciudad a los que se llegaba por caminos que partían de las puertas de la muralla. Encontrándose la encomienda adosada a ésta, fue la ocasión para, mediante compras y permutas, hacerse con terrenos en esa zona y especular, al igual que lo hicieron familias económicamente poderosas como los Montcada. Se urbanizó el sector comprendido entre las actuales calles de Avinyó y Ramblas, correspondiente a las calles D'en Carabassa, D'en Serra, Dels Còdols y colindantes. El puerto fue de especial interés en las actividades económicas de la Orden si bien está escasamente documentada en cuanto a negocios navieros. Las funciones de la Orden en Barcelona se orientaron principalmente en el comercio, la industria, la banca y la especulación parcelaria. Eran propietarios de diversos molinos de grano en las proximidades de la ciudad, concretamente en Sant Boi, también disponían de molinos industriales en Sant Pere de les Puel.les. Quizás una de las más considerables ventajas de las que gozaba el Temple era el provecho de concesión real sobre la acuñación de moneda, de la que se sabe que ascendió a más de ocho mil sueldos, en el período comprendido entre febrero de 1208 y noviembre de 1211, cantidad muy respetable en aquella época.  | Existe constancia, sin embargo, del provecho que obtuvo la Orden y de sus buenas relaciones con navegantes de la época, en especial con aquellos que seguían las rutas de oriente. A. J. Forey en "The Templars in the Corona de Aragón" apunta la existencia de un documento datado en 1282, con estipulaciones y convenio entre un armador y el Comendador del Temple para el transporte, presumiblemente a Tierra Santa, de cinco frailes y de 45 a 50 caballos y mulas. Fueron muy numerosas las prebendas reales que recibieron desde diezmos hasta rentas anuales. Los acuerdos con propietarios de hornos y puestos de mercado, para vender los productos provenientes de sus explotaciones agrícolas y sus excelentes relaciones con banqueros judíos del vecino barrio del Call, ha llevado a algunos estudiosos a determinar que entre ambos colectivos constituyeron los motores económicos de la época. Basándonos en descripciones documentales y algunas pinturas y grabados de mediados del siglo XIX obtenemos una visión, no muy coherente de lo que alguna vez fue esta encomienda. En 1859 se remodelo el barrio, y la piqueta acabó con todo el resto arquitectónico. Según consta en la bibliografía consultada el conjunto de “La Casa del Palau” tenía un perímetro aproximado de 450 metros, de los cuales aproximadamente 200 pertenecían al tramo de la muralla al que se adosaron los primeros edificios. El edificio estaba formado por un patio central con acceso directo a la capilla, se anexaron otros edificios aprovechando la muralla romana del Regomir. Hoy en día se puede observar al fondo de la calle Timó, una puerta tapiada que, en su época, unía el espacio templario con la muralla y su acceso a la Puerta de Regomir.  Reconstrucción de la iglesia construida por los templarios hacia el año 1246 (perspectiva cavallera de J. Fuguet). | De la encomienda barcelonesa queda hoy en pie la capilla edificada por el Comendador Pere Gil entre 1246 y 1248, al autorizar su construcción el obispo y el Capítulo de Barcelona. Los RR PP Jesuitas, atienden hoy la capilla, conocida como “ Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria”, la entrada es por la calle Ataülf número 4, a escasos metros de la calle Templarios, que es colindante con la calle Palau, todos estos nombres nos dan el valor referencial de la existencia y la delimitación de lo que fue la encomienda. La iglesia consta de una sola nave y cabecera plana, orientada al sudoeste, inusual en la normativa medieval, que era de orientación levantina. Las edificaciones existentes condicionaron su construcción y orientación, siendo la longitud de la nave de 25 por 10'65 metros de ancho, con un grosor de muros de 1'5 metros. La cruzan cinco arcos ligeramente apuntados dividiéndola en seis sectores, con luz de igualmente 10'65 metros.  Iglesia del Palau, diafragma decorado al fresco. Foto J. Fuguet. | Actualmente el ábside es semi-hexagonal, sin embargo originalmente era plano, con techo a dos aguas y soportado por vigas de maderamen. Es curioso constatar como en este convento urbano, quizás uno de los más importantes del Principado, se optó por este tipo de construcción plana, de una sola nave, arcos diafragmados (que se observan en muchas capillas templarias) y cubierta de madera. Esto implica que se optó por formas autóctonas, contrastando con otras importantes iglesias de la Orden como las de París o Londres en las que sus plantas son radiales.  Iglesia de Palau, armario litúrgico decorado al fresco, lado sur. Foto J.Fuguet. | Una carta de 1250, referente a un establecimiento de la Orden, firmada entre otros por "fratris Guillelmi capellanus domus templi de Barchinona", nos hace suponer que siempre fue atendida por un sacerdote de la Orden, si bien diversas circunstancias apuntan que su función no fue meramente de uso privado si no inmersa en un contexto parroquial relevante. Frecuentemente la Orden, y previo acuerdo obispal, efectuaba obras pastorales, en especial en zonas de Barcelona cuya población aumentaba rápidamente. BIBLIOGRAFÍA  Interior iglesia. Foto J. Fuguet. | (A. de Rofarull: Guía-cicerone de Barcelona (Octubre 1847), p. 38). Ramón N. Comas: Recorts del palau, en la Revista de Catalunya, 1890, a. I, pls. 20, 105 y 181. Barcelona, Junio - Agosto de 2001 Montse Robrenyo y Jordi Castañé i Mestres BIBLIOGRAFÍA - Fuguet i Sans, Joan. "L'arquitectura dels Templers a Catalunya". Rafael Dalmau. Barcelona, 1995. - Fuguet i Sans, Joan. "Templers i Hospitalers. Tomos I,II y III". 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