Don José Luis Rodríguez Zapatero Presidente del Gobierno Complejo de la Moncloa Sr. Presidente:
Como ya tendrá conocimiento, puesto que los medios de comunicación españoles han hecho un amplio eco de lo sucedido, hace pocos días las autoridades del Reino de Marruecos expulsaban a un grupo de 70 cristianos de todas las nacionalidades, acusados de proselitismo. Curiosamente estas expulsiones tenían lugar mientras en Granada se celebraba una cumbre Unión Europea-Marruecos. El delito cometido por estos cristianos es, según señaló en un comunicado el Ministerio del Interior marroquí, el de intentar "quebrantar la fe de los musulmanes" y "so pretexto de beneficencia, dedicarse también a hacer proselitismo de niños de corta edad". Estas expulsiones no son un caso aislado, sino que periódicamente las autoridades marroquíes, con el pretexto de hacer proselitismo, “invitan” a abandonar Marruecos a muchos cristianos. Además, los que se quedan en suelo marroquí, sufren toda clase de presiones para abandonar el país por parte de la Policía Secreta y Judicial. Lo cierto es que hoy en Marruecos los cristianos deben profesar su fe casi en la clandestinidad, con presiones, amenazas de expulsión si no son marroquíes o ser detenidos si lo son. Hoy son muchos los marroquíes de religión cristiana que tiene que emigrar para poder profesar su fe. Estos hechos han provocado que algunos gobiernos, es el caso de EE. UU. y los Países Bajos, hayan mostrado su disconformidad con las expulsiones a las autoridades marroquíes. Aun siendo tolerantes y comprensivos hacia las personas de diferentes creencias religiosas y del respeto que mantenemos por sus particulares ritos no podemos aceptar en modo alguno el trato que reciben, por parte de las autoridades marroquíes, los cristianos que allí residen. El derecho internacional se basa en el principio de reciprocidad y en este caso debe ser exigible mientras de un lado se reclamen derechos de culto en nuestro país y por otro lo prohíban en Marruecos, existirá una gran desconfianza que para nada ayudará al entendimiento entre culturas. Nuestros gobernantes, máximos representantes de un estado de derecho y libertades, no pueden permitir exigencias religiosas en España de quienes no hacen suyos los principios de igualdad, libertad y tolerancia. Por este motivo, como Presidente del Gobierno español, le pido que exija a las autoridades marroquíes que respeten le libertad religiosa en su país, en reciprocidad a como el Estado español respeta a los musulmanes residentes en España. Atentamente. |